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Pensada para durar, esta manta atraviesa los años y las generaciones: un objeto de herencia que acompaña al bebé, luego crece con la familia y, al final de su vida, vuelve a la tierra de forma naturalmente compostable. Su diseño premium la convierte además en una pieza de decoración por derecho propio, que se integra con elegancia en su salón.
¿Por qué esta manta?
Material: 100 % lana
Tamaño: 120 cm
Grosor: 8 mm
Peso: 1,44 kg
Devoluciones: 30 días para cambiar de opinión
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La materia se recoge en la zona AOP Roquefort. El hilo se carda y se convierte en fieltro en el sur del Aveyron. Después, desde el trabajo del fieltro hasta el envío, todo se confecciona en nuestro taller, a los pies del pueblo de Roquefort. El corte y el grabado del dibujo ofrecen un acabado limpio y elegante.
Cada etapa está pensada para limitar las pérdidas de materia. Todos los materiales de embalaje son reciclables. La manta es totalmente compostable, sin ninguna pérdida.


¿El bebé juega, come, derrama? La lana solo pide los gestos adecuados: a diario, se sacude, se aspira con suavidad y se deja respirar. Para limpiar una mancha, humedezca ligeramente una esponja enjabonada.
Una manta pensada para crecer en un refugio natural.
Esta manta de juego lleva la misma promesa que nuestras esterillas: poner en valor una materia natural y local, mucho más rica y completa que las sintéticas. La lana es renovable y no necesita hidrocarburos para existir. Al elegir un producto fabricado en Francia a partir de materias trazables, apuesta por un objeto duradero, sobrio y coherente: menos “desechable”, más sentido — con un acabado premium.
Por cada producto vendido, destinamos 2 euros a proyectos que apoyan la reindustrialización del sector lanero francés.
